miércoles, 26 de marzo de 2014

La nube de Oort, ¿una fabrica de cometas?

La nube de Oort es un conjunto de pequeños cuerpos astronómicos, sobre todo asteroides y cometas, situados más allá de Plutón en el extremo del sistema Solar.

En 1950 el astrónomo holandés Jan Oort, basado en cuidadosos estudios orbitales y análisis estadísticos de las trayectorias de los cometas, formuló una hipótesis, hoy comúnmente aceptada, según la cual, los núcleos de los cometas de largo periodo proceden de una nube esférica que rodea el Sistema solar mas allá de la órbita de Plutón, desde unas 30.000 Unidades astronómicas hasta unos 3 años luz.

Estos objetos se habrían formado en las primeras fases de acrección del Sistema Solar en las proximidades del Sol, pero habrían sido expelidos hacia sus confines por el efecto de las fuerzas de la gravedad. Los que no escaparon totalmente a estas habrían formado la nube de Oort.

Algunos de los objetos de esta nube, a causa de la interacción con alguna estrella próxima, serían impulsados de cuando en cuando en dirección al Sol, hacia el cual se desplazarían en un viaje de cientos de miles de años hasta que se comenzase a alterar su órbita por el efecto de la gravedad de los grandes planetas Júpiter y Saturno, de manera que algunos se transforman en cometas de largo periodo, aunque otros después de su paso por el Sistema Solar cercano pueden perderse para siempre en el espacio exterior.





Esta nube, (también llamada nube de Öpik-Oort) es una nube esférica de objetos transneptunianos hipotética (es decir, no observada directamente) que se encuentra en los límites del Sistema Solar, casi a un año luz del Sol, y aproximadamente a un cuarto de la distancia a Próxima Centauri, la estrella más cercana a nuestro Sistema Solar. Las otras dos acumulaciones conocidas de objetos transneptunianos, el cinturón de Kuiper y el disco disperso, están situadas unas cien veces más cerca del Sol que la nube de Oort. 

Según algunas estimaciones estadísticas, la nube podría albergar entre uno y cien billones (1012 - 1014) de objetos, siendo su masa unas cinco veces la de la Tierra.

La nube de Oort, presenta dos regiones diferenciadas: la nube de Oort exterior, de forma esférica, y la nube de Oort interior, también llamada "nube de Hills", en forma de disco. Los objetos de la nube están formados por compuestos como hielo, metano y amoníaco, entre otros, y se formaron muy cerca del Sol cuando el Sistema Solar todavía estaba en sus primeras etapas de formación. Una vez formados, llegaron a su posición actual en la nube de Oort a causa de los efectos gravitatorios de los planetas gigantes.



A pesar de que la Nube de Oort, como se ha dicho, no se ha observado directamente (un cuerpo en esas distancias es imposible de detectar hasta en rayos X), los astrónomos creen que es la fuente de todos los cometas de período largo y de tipo Halley, y de algunos Centauros y cometas de Júpiter.Los objetos de la nube de Oort exterior se encuentran muy poco ligados gravitacionalmente al Sol, y esto hace que otras estrellas, e incluso la propia Vía Láctea, puedan afectarlos y provocar que salgan despedidos hacia el Sistema Solar interior. La mayoría de los cometas de período corto se originaron en el disco disperso, pero se cree que, aun así, existe un gran número de ellos que tienen su origen en la nube de Oort. A pesar de que tanto el cinturón de Kuiper como el disco disperso se han observado, estudiado, y también clasificado muchos de sus componentes, sólo tenemos evidencia en la nube de Oort de cuatro posibles miembros: (90377) Sedna, 2000 CR105, 2006 SQ372, y 2008 KV42, todos ellos en la nube de Oort interior.


FIN, Gracias por su atención.

lunes, 24 de marzo de 2014

Las lunas de Saturno

Saturno tiene muchos satélites, quizá unos 200, de los cuales más de 60 tienen órbitas confirmadas. Las recientes observaciones a través del Telescopio Espacial Hubble (HST) y las fotos enviadas por el Voyager han mostrado cuatro o cinco cuerpos cerca de Saturno que podrían ser nuevas lunas, pero todavía no se ha confirmado.

Los siete años de viaje de la sonda Cassini también han dado sus frutos. La NASA informó en agosto de 2004 que la sonda había descubierto dos nuevas lunas en los anillos de Saturno, con lo cual, suman 33, de momento.
La densidad de los satélites de Saturno es muy baja y, además, reflejan mucha luz. Esto hace pensar que la materia más abundante es el agua congelada, casi un 70%, y el resto son rocas.


Titán: Esta luna es el mayor de los satélites de Saturno y el segundo de todo el Sistema Solar, con un diámetro de 5.150 Km. Titán tiene una atmósfera más densa que la de La Tierra, formada por nitrógeno e hidrocarburos que le dan un color naranja. Gira alrededor de Saturno a 1.222.000 Km., en poco menos de 16 días.


Rea: Tiene 1.530 Km. de diámetro y gira a 527.000 Km. de Saturno cada cuatro días y medio. Tiene un pequeño núcleo rocoso. El resto es un océano de agua helada, con temperaturas que van de los 174 a los 220 ºC bajo cero. Los cráteres provocados por los meteoritos duran poco, porque el agua se vuelve a helar y los borra.



Japeto: Es uno de los satélites más estraños. Tiene una densidad semejante a la de Rea, pero su aspecto es muy diferente, porque tiene una cara oscura y otra clara. La cara oscura es, probablemente, material de un antiguo meteorito. Su diámetro es de 1.435 Km. y gira muy lejos, a 3.561.000 Km. de Saturno en 79 días y un tercio. 


Dione y Tetis son otros dos grandes satélites de Saturno que tienen órbitas cercanas y tamaños similares. Dione, a la izquierda, tiene 1.120 Km. de diámetro, mientras que Tetis a la derecha, tiene 1.048. La primera gira a 377.000 Km. y la segunda a 295.000.


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Preciosa imagen de Dione creciente, tomada por la sonda Cassini. En ella se muestra su superficie llena de cráteres de impacto, que curiosamente y al contrario a lo que es habitual, se encuentran en mayor medida en la cara interior o cara que muestra a Saturno. 

Es posible que Dione, debido a algún gran impacto en el pasado remoto, diera la vuelta, es decir, mostrara a Saturno su otra cara, de ahí quizás que la cara externa muestre menos cráteres que la interna.


Rea es la segunda luna de Saturno por tamaño después de Titán. Fue descubierta por Cassini en 1672. Es de las lunas interiores la más grande, siendo un cuerpo helado con un núcleo rocoso de aproximadamente un tercio de su masa y el resto de hielo de agua. La temperatura en su superficie varía de -174 grados C hasta los -220 grados C.

Tiene también una órbita sincrónica, presentando siempre la misma cara a Saturno.

Su superficie está enormemente craterizada y se cree que en el pasado pudo tener líquido en su superficie, dejando en la actualidad una red de regueros claros sobre fondo más oscuro con menos cráteres.


FIN, Gracias por su atención.

lunes, 10 de marzo de 2014

A vueltas con los exoplanetas....Kepler ha hecho de las suyas, 750 planetas descubiertos.

Hola a todos/as.

El tema de hoy es cuanto menos llamativo e interesante por lo que puede suponer.

Y es que la búsqueda de otros planetas que se parezcan a la Tierra y que despierten la esperanza de saber si hay vida en otras galaxias es incansable y hoy marca un nuevo hito en la carrera por conocer el universo.

Este nuevo destello de luz surgió gracias al anuncio de la NASA sobre el gran descubrimiento de 715 nuevos planetas en 315 sistemas solares por parte del telescopio espacial Kepler. Entre ellos, hay cuatro planetas orbitando en zonas habitables en los que el agua líquida podría existir y donde, incluso, podría haber vida. Uno de ellos es Kepler-269f, cuyo tamaño es dos veces la Tierra. El mismo orbita una estrella con la mitad del tamaño del Sol y es un cinco por ciento más brillante que aquél. De todas maneras, la NASA advierte que podría tratarse de un mini-Neptuno con una atmósfera de hidrógeno y helio. 

Para lograr estos increíbles hallazgos, los especialistas utilizaron una nueva técnica de estadística llamada ‘multiplicidad’ que –según comenta la agencia espacial- removió el ‘cuello de botella’ que interfería con el análisis de datos que este telescopio transmitía. 

El cambio en la técnica para leer los datos del telescopio se produjo debido a que el método anterior representaba un trabajo lento y laborioso en el que los científicos debían deducir si los objetos orbitando las estrellas eran planetas o no. 

Lo que hacía el telescopio era detectar posibles planetas que orbitaran alrededor de las estrellas, lo cual logró con éxito, identificando más de 150 mil estrellas y los posibles candidatos a planetas en su cercanía, a partir de lo cual los especialistas confirmaron la presecia de cientos de ellos.

Sin embargo, esta técnica produjo muchos falsos positivos en la búsqueda, por lo que los científicos debieron buscar una nueva manera de delimitar cuáles de los objetos orbitando una estrella particular eran planetas y cuáles eran estrellas. La respuesta a ello fue la utilización de la ‘multiplicidad’.

Dicha técnica ayudó a los científicos a acercarse a conclusiones acerca de los sistemas exoplanetarios que son útiles a la investigación y más certeras. De esta manera, si los especialistas notan que los planetas están distribuidos de manera aleatoria en los sistemas solares, éstos no deberían verse en demasía. En cambio, ahora es posible ver miles de posibles planetas y a menudo más de uno está orbitando una estrella en particular.

Además, muchos sistemas solares son parecidos a nuestro Sistema Solar, sus órbitas están en un sólo plano, en vez de estar en una intersección de órbitas como la imagen popular de un átomo.

Esto quiere decir que son sistemas estables, lo cual deja espacio a que surja una nueva interpretación: los sistemas solares compuestos por más de una estrella son inestables y es poco probable que tengan muchos planetas mezclados con estrellas orbitantes, por lo que se produce una confirmación más rápida acerca de cuáles de los candidatos son –efectivamente- planetas. La deducción es que si hay más de un objeto orbitando una estrella -y al menos uno de ellos es un planeta-, las probabilidades apuntan a que todos los objetos lo sean. 

Esta técnica fue verificada por un equipo de la NASA liderado por el científico planetario Jack Lissauer y el Centro de Investigaciones Ames en California, a través del análisis de los datos que el Kepler tomó entre mayo de 2009 y marzo de 2011, cuyos resultados mostraron que no sólo había 715 nuevos planetas, sino que el 94 por ciento de ellos son más pequeños que Neptuno, lo cual es un gran avance en la búsqueda de planetas gigantes.

Una misión cuyo futuro parecía una nebulosa

El descubrimiento de estos 715 nuevos planetas llegó para confirmar el exitoso cambio de estrategia que tuvo que realizar la NASA luego de que la misión peligrara en 2013, tras el rompimiento de dos de las ruedas de reacción de Kepler, lo cual quitaba la precisión que necesitaba para localizar planetas más allá del Sistema Solar. 

Este problema puso en peligro la misión y parecía que sería su final hasta que la NASA, en conjunto con los ingenieros de Ball Aerospace, descubrió que la presión de la luz del sol sobre Kepler (la cual provocaba su inestabilidad) podría utilizarse a su favor y salvarlo.

La idea consistía en una segunda misión denominada K2, que se encargaría de colocar la nave en un ángulo en particular, de manera que mientras la luz del sol presionaba sobre ésta en una dirección, las otras dos ruedas de reacción serían presionadas por la luz en la dirección opuesta. Así, las fuerzas podrían estabilizar a Kepler para continuar con su tarea.

Luego de dos meses de pruebas, esta misión se volvió una realidad y, si bien el balance de Kepler no se asemeja a la precisión que tenía al comenzar su misión, ha demostrado continuar funcionando de manera correcta.

¿Qué crees sobre estos descubrimientos?



sábado, 8 de marzo de 2014

La expedicion Juno........A la conquista de Jupiter.

Hola a todos/as.

Hoy os traemos un tema interesante, que es ni mas ni menos que el programa juno para la expedición de Júpiter, puesta en marcha por la NASA en 2011.

En agosto de 2011, la Agencia espacial estadounidense lanzaba desde Cabo Cañaveral, Florida, la sonda espacial Juno, rumbo al gigante de gas con el objetivo de investigar su origen, composición y evolución para posteriormente poder comprender mejor a nuestro sistema solar.

La idea era que en 2016 la misión no tripulada orbitara y penetrara la densa atmósfera de Júpiter, dando a los científicos una perspectiva antes desconocida de lo que es ese planeta.

El pasado 12 de agosto, una buena noticia insinuó que este objetivo estaría más cerca: la sonda completó la mitad de su recorrido –más de 1415 millones de kilómetros-, reavivando el interés por los secretos que dicho planeta encierra. 

Mientras Juno sigue su viaje, repasamos los puntos clave de esta intrigante misión y sus posibles hallazgos.

Juno, el explorador

La sonda Juno es considerada uno de los “Ferraris del sistema solar”, y orbitará los polos de Júpiter 33 veces para luego penetrar su densa atmósfera.

Es comandada por Adriana Ocampo Uria (responsable del programa Nuevas Fronteras en el que se enmarca la misión) y es la primera nave que usará energía solar tan lejos del sol, razón por la cual se la ha dotado de unos paneles gigantes especiales para captar luz. 

Otra de las particularidades de Juno es su velocidad: se mueve tan rápido que podría viajar de Los Ángeles a Nueva York en tan sólo dos minutos. Gracias a esta capacidad, completará su recorrido de 2.800 millones de kilómetros en cinco años, según estimaciones.

Galileo, el antecesor

El antepasado directo de Juno fue la sonda Galileo, que examinó en 34 órbitas -durante ocho años- a Júpiter y a sus lunas, enviando a la Tierra decenas de miles de valiosos datos y unas 14 mil imágenes.
Su última acción fue en 2003, cuando se la envío al interior de Júpiter ante la posibilidad de que -una vez fuera de control- pudiera caer y contaminar la luna Europa.

Las rarezas de Júpiter

Júpiter ha fascinando a los astrónomos durante siglos, pero todavía guarda secretos sobre su formación. Hasta el momento, estos son algunos de los datos que se han confirmado:

Enorme tamaño: Contiene el 70 por ciento del material planetario de nuestro sistema solar.

Composición: Es tan gaseoso que su apariencia es similar a la de una estrella. 

Atmósfera: Tiene una composición similar a la del sol y la extrema particularidad de fabricar violentos huracanes con vientos de casi 644 kilómetros por hora, así como también rayos que son 100 veces más brillantes que los terrestres. 

Interior líquido: Se ha determinado que existe una “sopa” en sus profundidades, compuesta de un líquido exótico que ocupa 40.233 kilómetros. El mismo fue denominado “hidrógeno líquido metálico”, el cual podría componer a una gran cantidad de océanos en el núcleo del planeta.

Gran generador: Es el hidrógeno líquido metálico lo que lo transforma en un enorme generador. “Una capa profunda de hidrógeno líquido metálico y la rápida rotación de Júpiter (de aproximadamente diez horas) crean un campo magnético de 724.200 millones de kilómetros (…) de largo, el más grande en el sistema solar”, aseguró Scott Bolton, científico del Instituto de Investigaciones del Suroeste. Esa magnetósfera puede producir hasta diez millones de amperes de corriente eléctrica, con auroras increíbles que encienden los polos del planeta.


Secretos a desvelar

La importancia de entender a Júpiter deviene de la gran influencia que ejerció en la formación del sistema solar. “Él tiene la receta secreta mediante la cual se formaron los primeros planetas de nuestro sistema solar” y su organización, subrayó Bolton. “Y nosotros la queremos”.

Además, Juno tratará de desvelar la existencia de un núcleo sólido y la estructura interior del planeta para ver cómo influye en sus lunas, especialmente una de las más intrigantes, Europa, la cual quizá contenga los tres ingredientes claves para la vida: agua líquida, material orgánico y una fuente de energía, que es la emitida por su planeta.

Por el momento, habrá que esperar unos años para conocer más sobre este increíble planeta. ¿Qué opinas sobre la misión Juno?

viernes, 7 de marzo de 2014

¿Unos sonidos en forma de señal de radio en Saturno?

Hola a todos/as.

En esta entrada vamos a tratar un tema curioso y hasta escalofriante.

La NASA ha puesto a disposición de los cibernautas un material invaluable y tremendamente interesante. Se trata de sonidos recopilados por la sonda Cassini en Saturno, además de haber algunos sonidos de dos de las lunas de dicho planeta: Titán y Encelado.
Los sonidos son realmente extraños y hasta escalofriantes. Algunos suenan de una manera muy estridente, mientras que otros suenan como una fuerte ventisca.

Hay que hacer notar que no todos los sonidos son grabaciones de primera mano. Algunos de ellos, como por ejemplo los registrados en Encelado, son el resultado de la traducción de campos magnéticos a sonido a través de un programa de computadora que se encarga de esta función.

Pero quisiera centrarme en uno de estos sonidos en concreto, y no es otro que una especie de pulsos de radiofrecuencia captados por la sonda Cassini en 2004, la cual parece ser hasta musical.

Cuando la sonda cassini pasó cerca de los anillos de Saturno en Julio de 2004 sus sensores pudieron grabar una extraña emisión de radio proveniente de los anillos del majestuoso planeta. El sonido fue captado por dos medidores de frecuencias de radio y plasma a bordo de la sonda. Pero no eran exactamente audibles para el sonido humano. Necesitaron un factor de conversión de 1:5 para hacerlo audible. Habría que haber visto la cara a las personas que del equipo de Don Gurnett en la universidad de Iowa, los primeros en escuchar esta auténtica maravilla del cosmos. 

Los tonos son cortos, y varían entre uno y tres segundos cada uno siendo todos distintos y siguiendo una secuencia lógica, con cadencia musical. Existen teorías que exponen que estos sonidos provienen de los choques de diferentes micro-meteoritos con los anillos de Saturno, que funcionaría como un impresionante instrumento musical espacial. El problema que se nos presenta aquí es que en el espacio el sonido no puede propagarse al no haber aire. Esas ondas de radio deben emitirse desde algún punto del entorno del gigantesco planeta gaseoso.

Otro detalle, y este es escalofriante, viene de aumentar esa señal de radio en doce tonos. El resultado es impactante ya que se parece a una voz robótica hablando en un idioma ininteligible. Es este un vídeo de esos que te hacen estremecerte en las dos vertientes de la exploración del cosmos: la apasionante búsqueda de la belleza en otros puntos del espacio y el tiempo, y el temor a encontrarnos algo que nos de miedo, que nos parezca potencialmente peligroso, tan desconocido como ajeno a nuestro mundo.

Para curiosos y estudiosos de este tema, esto no hace menos interesante conocer las cosas que se oyen en Saturno. Para poder hacerlo no deben hacer más que un click Aqui

Aquí les dejamos con estos sonidos, y mas información a través de YouTube, son interesantes y apasionantes de estudiar por la trascendencia que pudiera tener en la humanidad con el paso de los siglos.